Sus vecinos se quedaron atónitos cuando conocieron su historia a través de la paginas del Diario Jaén.
Para sus vecinos era el quiosquero del pueblo, pero su vacación tenia las miras más altas que las ventanilla de su puesto de venta. Se aficiono a la meteorología a finales de los 90 del pasado siglo y lo que en principio era un "hobby", termino convertido en una pasión. "La verdad es que tengo un gran porcentaje de acierto del 90 por ciento, y cada vez me consulta más gente de lugares más lejanos", dice Cuenca, que incluso mantiene un blog en el que vuelca sus conocimientos y difunde la practica de las Cabañuelas, basada en la observación de la naturaleza y el propio cuerpo humano. Según este "meteorólogo", aparecer en el periódico fue un gran empujón que le dio popularidad, sobre todo en la comarca, aunque aspira a algo más; "De momento no produce dinero, al contrario. Pero es lo que me gusta, y espero llegar más lejos y poder obtener algún beneficio económico", manifiesta Alfonso Cuenca, retirado del quiosco y dedicado a su pequeño terreno, vive soltero, con sus padres, aunque "estaría encantado de encontrar a alguna mujer", una "chica del tiempo", quizás, con la que compartir existencia y vocación.